La pelirroja y el escocés

26 de marzo, 2019 - Bodas - Comentarios -

Hacer bodas en Alicante  nos encanta y más cuando se trata de una boda como la que os presentamos hoy.

La boda de Verónica y Rubén es una de esas bodas en las que no solo tenemos la suerte de acompañar a la pareja como fotógrafos, ¡sino también como invitados! Desde que nos conocimos hubo un feeling especial y los sentiamos amigos de toda la vida.

Tener la oportunidad de estar con nuestra cámara en un momento importante de la vida de alguien ya es un privilegio, imaginaros en ocasiones así, que estemos registrando mediante fotografías los momentos de personas tan cercanas y con las que compartes uno de los mejores días de su vida.

El tiempo a mediados en marzo se mantenía inestable, y aquel día no fue una excepción. Salió un sábado lluvioso y un cielo blanco. Tan pronto se oscurecía como salía el sol, pero cruzábamos los dedos esperando que el tiempo aguantase al menos hasta la ceremonnia que estaba prevista al aire libre.

Como es habitual en nuestra manera de afrontar el día de la boda, comenzábamos con el maquillaje y la peluquería de Vero en la finca La Torreta donde se casaban, a cargo de Jorge Herrera estilistas. 

A medida que avanzaba la mañana el cielo iba aclarando y fue despejandose el día.

Sobre las 10 acudió Rubén a la finca, para vestirse con su kilt, encargado a medida en Escocia, ayudado por su hijo y su madre.

Verónica estaba guapísima y en seguida fueron llegando amigas para ayudarla, un monton de gente la acompañaba en el momento de enfundarse en su precioso vestido. 

Las risas y las ganas de pasarlo bien consiguieron que nos relajásemos y poco a poco Vero ya estaba lista para hacer la salida de la mano de su padre.

Iban llegando familiares y amigos para acompañar a la pareja. Y justo cuando Vero salió, el sol ya brillaba y calentaba con intensidad, como si nada hubiese ocurrido horas antes.

Llegó el momento. Todo estaba precioso y Rubén ya esperaba en el altar junto a la madrina y el resto de invitados.

Tal y como se preveía, esta iba a ser una boda cargada de emociones , y no pudimos evitar más de una vez que las lágrimas hiciesen acto de presencia, especialmente cuando Eder,  el hijo de ambos leyó y como les miraba Emma que estaba sentada con ellos. La ceremonia estuvo oficiada por Charo de "tu boda es única" que la hizo muy amena, y que nos conquistó leyendo el texto del hilo rojo.  Además, las palabras y buenos deseos de los amigos siempre saben como “tocar la fibra”, y suelen dejar carcajadas y lágrimas por igual.

Al final la tarde estuvo radiante, y permitió no solo disfrutar de la ceremonia al aire libre, sino también del cocktail en los jardines antes de acceder al salón de celebraciones a comer y terminar la tarde-noche por todo lo alto bailando hasta no poder más.

Vero y Rubén, mil gracias por dejarnos formar parte de vuestra historia.

Mil gracias por ser parte de nuestra historia. Un abrazo.






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